• slider3
  • slider_start_es
  • slider4
  • slider2
  • slider5
  • slider6


Saborea Polonia

Cuando viajen por Polonia, les recomendamos visitar los sitios relacionados con la producción de especialidades culinarias y probar la cocina regional. De acuerdo con la tradición de la hospitalidad polaca, las mesas están abarrotadas con productos regionales elaborados de una manera tradicional y ecológica de unos ingredientes naturales de la más alta calidad.
Les invitamos a probar las sopas tradicionales (tipo “żurek” o la sopa de remolacha “barszcz”), una variedad de productos horneados como pan, rosquillas o pretzels, quesos elaborados en las montañas polacas de leche de oveja (“oscypek”, “bryndza”, “bundz”), mieles de colmenares de las praderas de montaña y licores fuertes (vodka polaco o la llamada “śliwowica” hecha de ciruelas).
La visita a Polonia se puede combinar con la degustación de productos regionales, con la participación en talleres culinarios, con el encuentro con los artesanos locales, todo lo cual les acercará a la historia y la cultura de la región.

Día 1

Llegada a Cracovia. Cena de bienvenida en uno de los restaurantes locales que sirve la cocina tradicional polaca combinada con la degustación de un elegido licor polaco.

Día 2

Visita a la ciudad situada a las orillas del río Vístula, la Colina de Wawel con el Castillo Real y la Catedral, el casco antiguo con la Puerta de San Florián, el Sukiennice y la basílica de Santa María. Por la tarde excursión a las Minas de Sal de Wieliczka, únicas a escala mundial. Cena en una de las cámaras subterráneas donde pueden degustar los platos elaborados con la sal de la propia mina.

Día 3

Salida hacia Zakopane, parada en Żywiec. Visita al Museo de la Cerveza de Żywiec, una de las primeras y más conocidas fábricas de cerveza de Polonia. Es un museo interactivo donde se pueden ver antiguas máquinas que siguen funcionando, percibir el ambiente característico para la elaboración de la cerveza y desde luego degustar la cerveza de Żywiec. Llegada a Zakopane, la ciudad situada al pie de los Tatras, la capital polaca de invierno y el centro del turismo recreativo. Ahí uno puede conocer las tradiciones de los montañeses, degustar los quesos de oveja, productos naturales elaborados de fruta o productos caseros de carne. Cena en una de las posadas regionales (“Karczma”) acompañada por el concierto de uno de los grupos musicales de la zona.

Día 4

Salida hacia Nowy Sącz, una ciudad y una región famosa por la elaboración del vodka de ciruelas (“śliwowica”) y unos mieles aromáticos. Visita a Jasło, una ciudad de la región donde hace más de una década renació la producción de vino cuya tradición data del siglo XIII. Hoy en día estas tierras elaboran sus propis vinos excelentes y pertenecen a las regiones vinícolas más exitosas de Polonia. Visita a una bodega local, encuentro con el bodeguero, el acercamiento a las tradiciones culinarias de la región. Acomodación en una casa rural o una pensión de la zona.

Día 5

Llegada a Łańcut. Łańcut es una ciudad famosa por una de las residencias aristocráticas más bellas y por la producción de vodka. Visita al castillo, a las cámaras majestuosas con una cochera magnífica y una orangerie. Por la tarde la visita al Museo de la Destilería ubicado en un palacete de estilo clasicista de 1833. Acomodación en Rzeszów.

Día 6

Llegada a Sandomierz, una ciudad de larga historia, maravillosamente ubicada en la orilla del río Vístula. Posee el sistema urbano medieval muy bien conservado que abunda en monumentos arquitectónicos: el Ayuntamiento renacentista, la Puerta Opatowska de estilo gótico, el castillo que antiguamente era sede de los reyes y príncipes polacos. El punto siguiente es el Castillo de Baranów Sandomierski, llamado un Pequeño Wawel, uno de los edificios de estilo manierista más bello de Polonia. Una cena elegante en el restaurante del Castillo con la posibilidad de degustar los platos refinados de la cocina de los nobles y magnates.

Día 7

Regreso a Cracovia. Salida.
¡Invitamos a los amantes de la comida!